El camino de la razón

Noviembre 1, 2009

Antiguamente, en las tierras bañadas por el mar Egeo, algunos humanos practicaban el amor por el saber. Aquéllos, también llamados filosófos, no aplicaban distinción alguna entre la filosofía y la ciencia, para ellos ambas cosas eran una única forma de llegar al conocimiento opuesto al mito u opinión. Buscaban una explicación a los fenómenos naturales a través de las reacciones y sensaciones que les proporcionaban sus sentidos.

Además, como la imaginación es más fuerte que la razón, acostumbraban asignar a las cosas propiedades específicas del ser humano, creando así una cosmovisión antropomórfica.

Creyeron que el amor, el mar, el viento, las tormentas o la muerte eran manifestaciones de seres sobrenaturales, perfectos y poderosos a los que llamaron dioses. Más tarde, surgieron relatos sobre la vida de dichos dioses que pretendían, a su vez, explicar fenómenos naturales. Durante algún tiempo teogonias y cosmogonias estuvieron fundidas en los relatos mitológicos.

Las historias sobre la vida de los dioses de aspecto antropomórfico no eran sometidas a la crítica y en ellas no se distinguía entre el símbolo y lo simbolizado.
Junto al mito aparece la magia como intento de dominar la naturaleza, eso nos lleva a pensar que el mito es el antecedente de la ciencia y que la magia es el antecedente de la técnica.

La ciencia es contraria al mito, es un saber razonado, respaldado por la experiencia y comprobable por cualquier mente inquieta. La ciencia pasó a ocupar el lugar del mito. Las herramientas de la ciencia son la observación y el razonamiento, mientras que el mito se fundamenta en la imaginación.

Finalmente, los antiguos humanos abandonaron la visión mitológica de la naturaleza y adoptaron el camino de la razón y la observación como forma segura de llegar al conocimiento.

El saber científico es diferente del saber mitológico, pero también es diferente del saber de opinión. Los humanos captamos las cosas a través de nuestros sentidos, pero los sentidos no alcanzan a mostrarnos la esencia del mundo sensible, por lo tanto ,debemos llegar a la esencia de las cosas usando la razón. Los sentidos nos muestran lo aparente y con ello formamos la opinión, pero conocer a través de la razón eso es ciencia.